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FAMILIA, DESTACADOS, PADRES

julio 02, 2019

Dios; ejemplo de Padre Perfecto

Ninguno de nosotros, por más que se esfuerce, logrará ser un padre perfecto. Sin embargo, podemos ser buenos padres, padres ejemplares y sobre todo, podemos convertirnos en padres reflejos de Cristo, reflejos de Dios. ¿Te gustaría ser ese tipo de padre? Esto lo podemos lograr a través del ejemplo que tenemos en Dios; nuestro padre perfecto. 

Tomemos ejemplo de Dios como Padre Perfecto:

1. Nos adoptó como sus hijos. 

Ser un padre natural, biológico, nos brinda un instinto natural de amor y de apego y más aún cuando se desea ser padre y se busca serlo. Sin embargo, ser un padre adoptivo es algo de mayor compromiso, es menos natural, menos instintivo. El amor de un padre adoptivo es inmenso; es engendrar en el corazón y es el nacimiento de un amor profundo y hasta sobrenatural. 

Este es el amor que Dios nos dio. Un amor que fue decidido, un amor planificado que nos aceptó, que nos escogió y que decidió ser nuestro Padre. Un amor que se la jugó con toda la legalidad para hacernos a nosotros, extraños y aún enemigos, hijos de Dios. Así lo dice la escritura: 

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos bendijo con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales en Cristo,
según nos escogió en él antes de la fundación del mundo,
para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados
hijos suyos por medio de Jesucristo,
según el puro afecto de su voluntad. 
(Efesios 1.3-5)

Puedes tomar ejemplo de Dios como Padre perfecto cada vez que decides amar a tus hijos por sobre tus deseos personales. Muchos padres biológicos desechan su responsabilidad. No lo hagas, comprométete, ama como Dios te ha amado a ti. Ama con decisión, deseando serlo sin importar qué hijos tengas.  

2. Perdonó nuestra deuda: 

Todos hemos pecado y todos fallamos a diario. La Biblia nos dice que: 

Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, 
pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante
la redención que Cristo Jesús efectuó.
Dios lo ofreció
como un sacrificio de expiación que se recibe
por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia.
Anteriormente, en su paciencia,
Dios había pasado por alto los pecados. 
(Romanos 3.23-25)

Dios nos perdonó, no le importó quiénes éramos, él pagó toda nuestra deuda. Y podemos tomar ejemplo en el Señor en esto; ¿Perdonamos toda la deuda de nuestros hijos? No hablamos de una deuda monetaria, sino el perdón de sus errores, ofensas, ingratitudes. ¿Perdonamos completamente o guardamos rencor y heridas? Dios nos enseña en su ejemplo a perdonar completamente. 

 

3. Su misericordia se renueva cada día: 

La misericordia de Dios es tan inmensa, que su corazón se conmovió y nos perdonó, no una vez sino a diario. El amor de Dios lo lleva a renovar su misericordia cada día con nosotros, es un amor paciente que espera hasta que hayamos aprendido y nos entrega nuevas oportunidades segundo a segundo. La palabra lo dice: 

Que las misericordias del Señor jamás terminan[k],
pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana;
¡grande es tu fidelidad!
(Lamentaciones 3.22-23)

Puedes tomar ejemplo en Dios en esto; ¿Cuán paciente es tu amor? ¿Tratan con dureza a tus hijos o se renueva tu amor día a día?

4. Nos corrige: 

Dios como Padre perfecto también nos corrige y la Biblia es muy clara en ello: 

Y habéis ya olvidado la exhortación que como
a hijos se os dirige, diciendo:
    Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
    Ni desmayes cuando eres reprendido por él;
Porque el Señor al que ama, disciplina.
Y azota a todo el que recibe por hijo.
(Hebreos 12.5-6)

Por supuesto que el azote del Señor no es violencia, no es maltrato, es una corrección sana, llena de amor y de deseos de vernos crecer, madurar, aprender y salir airosos de las dificultades con una fe fortalecida. Pero... ¿Cómo eres con tus hijos? ¿Dejas que hagan lo que quieran? ¿Terminan saliéndose siempre con la suya o estás dispuesto a disciplinarlos? Disciplinar a tus hijos es amarlos, no dudes en hacerlo, sé firme y determinado, pero siempre lleno de amor. 

5. Nos muestra la dirección correcta:

Dios nos guía, Él sabe conducir nuestras vidas si confiamos plenamente en Él, si guardamos sus consejos y sus mandatos. Mira lo que nos dice su palabra:

Por el camino de la sabiduría te he conducido,
por sendas de rectitud te he guiado.
(Proverbios 4.11)

¿Quién es el hombre que teme al Señor?
El le instruirá en el camino que debe escoger.
(Salmo 25.12)

Haz lo mismo con tus hijos. Muéstrales qué camino es mejor. Tú has vivido más, sabes discernir a las personas, sabes por experiencia cuando alguien te quiere de verdad o cuando alguien está contigo por interés, has probado de la vida y has experimentado sufrimientos y también placeres. ¡Puedes aconsejar a tus hijos! Aún cuando crezcan, hay sabiduría en ti, guíales, involúcrate. 

6. Ha planeado un futuro glorioso:

Dios no deja nada al azar. Todo lo que vivimos y nos toca tiene una razón de ser. Él ya planeó todo y dentro de su inmenso amor nos promete un futuro glorioso. Y lo sabemos porque nos ha prometido un futuro glorioso:

(...) a quienes Dios quiso dar a conocer cuáles son las riquezas
de la gloria de este misterio entre los gentiles,
que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria.
 

Así como Dios nos preparó a Cristo, ahora te toco a ti como padre ayudar a tus hijos a llegar a Cristo. ¡Cristo es la gran esperanza y futuro glorioso! La vida eterna es vivir por siempre junto a Él. Toma ejemplo en Dios y conduce a tus hijos a Cristo cada día. 

Al hacer esto, estarás mostrando as cualidades de Dios, el Padre perfecto a tus hijos. deja que ellos conozcan al Señor a través de tu vida, ejemplo y amor. 

 

También puedes leer: Cómo criar hijos plenos, A quién recurres cuando estás en problemas. Cómo criar hijos mentalmente saludables. 

 

 

 

 

 

 

 

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