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mayo 29, 2018

Cómo hacer un devocional con mis hijos - Paso a Paso

Como un padre cristiano, debes saber cuán importante es que nuestros niños se expongan constantemente a la palabra de Dios. Sin embargo, la mayoría no sabe cómo acompañar a sus hijos en este proceso, no saben cómo tener un devocional con ellos. Muchos se preguntan ¿podrá mi hijo entender lo que la Biblia dice? ¿podrá mi hijo ser capaz de orar por sí solo? La respuesta a todo esto es sí, y la forma más efectiva es haciendo devocionales con ellos.

 

¿Cómo hacer un devocional con mis hijos?

Acá les sugerimos algunas ideas paso a paso para facilitar el proceso de pasar tiempo con Dios entre padres e hijos.

    1. Apartar una hora y lugar adecuado. 

Los hábitos son sumamente importantes. Así como tenemos un tiempo y lugar para comer o para hacer ciertas actividades, nuestros niños deben saber que pasar tiempo con Dios es tan importante que tiene una hora y un lugar definido.

La mayoría escoge el momento de ir a dormir, ese tiempo en que los niños ya han hecho todo y están listos en sus dormitorios.

Recuerdo que mi madre nos alistaba a mí y a mis hermanos con nuestros pijamas y nos reuníamos todas las noches en la habitación de uno de ellos, ese era el punto de encuentro. Allí, todos juntos teníamos un devocional que sin duda marcó nuestra infancia y nuestra forma de relacionarnos con Dios. Los niños aman ese tiempo de calidad con sus padres y hermanos y aún más cuando pueden experimentar una vida espiritual a su edad.

 

     2. Leer juntos. 

La lectura siempre ha sido una excelente herramienta para desarrollar la imaginación y estimular las funciones pensantes de las personas y en la niñez es cuando más se debe trabajar. En su devocional, no tenga miedo de comenzar leyendo la Biblia. Comience eligiendo las historias (La creación, Abraham, José, Noé, Moisés, David y Goliat, Jonás, Jesús y sus milagros, los apóstoles, etc). Procure que la lectura no sea muy extensa, es mejor dividir para dos o varios días aquellas historias largas, pues la atención de los niños es corta y de seguro querrás tenerlos concentrados antes de enviarlos a dormir.

 

Existen también cuentos cristianos o con enseñanzas cristianas que facilitan mucho las enseñanzas acordes a la edad que ellos están viviendo. El libro que mi madre solía utilizar es Cuentos Para Dormir por Vera I. Digman. A pesar que sí puede usar estos recursos, nunca deje de leerles la Biblia. Es mejor ir intercambiando: un día un pasaje Bíblico un día un cuento ilustrado, pero nunca descartar nuestro libro principal.

 

     3. Interactuar e involucrar a los niños.

No todos los niños tienen una capacidad de atención y concentración desarrollada, incluso algunos adultos tampoco la tienen. Si solamente leemos de corrido, existe una altísima posibilidad de que los niños se distraigan y no entiendan lo que le han leído. Por esto, es sumamente importante que los haga parte de la lectura. Lea un pequeño párrafo y deténgase a explicar o contextualizar. Haga preguntas –por obvias que parezcan- para asegurarse de que ellos van entendiendo y siguiendo con toda su imaginación lo que le están leyendo. Hacer preguntas, añadir colores a la escena, ayudará a que sus hijos se sientan partícipes. Déjelos opinar si surge espontáneamente alguna reacción o pregunta, explique y siempre llévelos de vuelta a la lectura para que no se pierda el hilo.

 

     4. Llevar cada enseñanza a la vida cotidiana. 

Que las enseñanzas de la lectura no se queden en algo abstracto, en una historia irrepetible. Que el valor a aprender, que la fe a admirar se pueda aplicar en la vida cotidiana de tus hijos. Hazles preguntas que les lleve a ellos mismos encontrar la aplicación en lo cotidiano, que empaticen con la lectura y sus personajes; pregúntales si alguna vez ellos se han sentido como ese personaje, si han vivido alguna situación similar o experimentado algún sentimiento en común. Te vas a sorprender de cómo los niños tienen respuestas asombrosas y será más fácil de lo que pensabas.

 

    5. Que Jesús sea el protagonista siempre.

Cuando enseñamos la Biblia, nunca debemos olvidar que el protagonista de cada historia es Cristo. Quizás les leamos la historia de Adán y Eva, de Moisés o cuántos otro, pero jamás estos personajes tienen que ser lo más importante. Debes llevar cada historia a Cristo, siempre. La Biblia no es sobre nosotros, ni sobre grandes personajes o historias aisladas, la Biblia cuenta una gran historia donde el protagonista es Cristo. 

 

   6. Que la oración sea el broche de oro.

Todo lo que les leamos a nuestros niños, todo lo que conversemos con ellos y todo lo que les enseñemos, debe llevarlos a la oración. Explícales a sus hijos que la oración es un momento muy especial, porque podemos comunicarnos directamente con Dios y déjalos que ellos sean libres de expresarse a su manera con el Señor y sientan confianza y libertad. No importa si en la oración que ellos hagan pasen de pedir por algún familiar enfermo hasta por sus propios juguetes, lo importante es que se atrevan a expresar y hablar con Dios.

 

Estos pasos no son la regla, deseamos que te sirvan de inspiración. Queremos que tengas tus propias experiencias, que conozcas más a tus hijos y lo más importante, que juntos conozcan a Dios.

 

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